Napoli no baja el ritmo con un Lozano en plan ascendente y un Kvaratskhelia intratable

 

Con un poco de sufrimiento en los últimos compases del partido, pero con autoridad y suficiencia, el Napoli certificó su pase a los octavos de final de Champions League ante el Ajax (4-2), en un partido en el que el conjunto ‘azzurro’ demostró, de nuevo, el buen estado de forma por el que transita tanto en Serie A como en Europa.

El Napoli es la definición de un equipo moderno. Van todos a una, en ataque y en defensa. Los centrocampistas facilitan la salida de balón y complican la de rival con marcas al hombre a todo el campo. Los extremos son profundos con pelota y comprometidos sin ella. Todo funciona en el vestuario de Spalletti, libre de grandes nombres, de grandes salarios y de grandes pretensiones.

Tan bien carbura este Napoli que, incluso con lesiones importantes como la de Rrahmani en defensa o con jugadores no tan habituales como Olivera en el lateral izquierdo, funciona a las mil maravillas.

El equipo revelación de esta Champions League volvió a exhibir firmeza, esta vez de la mano de un entregado estadio Diego Armando Maradona que ha reconectado con su equipo. Lozano y Kvaratskhelia fueron un peligro constante por banda; Anguissa, Zielinski y Lobotka volvieron a orquestar con creces y Kim Min-Jae ejerció, de nuevo, de líder de la zaga.

La fiesta en Napoli, una ciudad que no conoce la derrota en esta campaña en ninguna de las competiciones, empezó pronto. Lozano se apoyó en Zielinski, que devolvió la pared por encima de la defensa rival al mexicano desde la frontal para que rubricara con la testa el primero de la noche en el minuto cuatro.

Sonrió Spalletti, casi con un semblante incrédulo, como un espectador más de este equipo partenopeo que no quita el pie del acelerador. Reaccionó tímidamente a los pocos minutos el Ajax, muy inferior, con una disparo que quedó en nada.

Se notaba que el Napoli iba a una marcha más que el conjunto neerlandés. Y gran parte de culpa la tiene su nueva estrella, ‘Kvara’ -o ‘Kvaradona’, como le llaman en Nápoles-. El georgiano parece tener una capacidad de desborde infinita que no duda en aprovechar. Atrae rivales cada vez que recibe el balón, pero de una manera u otra consigue escapar y generar el peligro. Como en el minuto 16, cuando encontró a Raspadori para que la joven promesa italiana pusiera el balón en la misma escuadra.

Hizo mucho daño ‘Kvara’ al Ajax. Pudo llegar el tercero tras una jugada maradoniana en la que el defensor le rebaño el balón en el último recorte y que ni Lozano ni Zielinski acertaron a rematar en el rechace.

El primer tiempo fue un monólogo ‘azzurro’. El segundo no tanto. Los de Spalletti perdieron intensidad y vieron como Klaassen, nada más volver de vestuarios, en el minuto 49, reabría el partido durante unos instantes.

Recuperó pronto el dominio el Napoli y, con Osihmen disputando sus primeros minutos desde que se lesionara ante el Liverpool hace un mes, asedió el área del Ajax hasta que obtuvo su recompensa en modo de penalti por mano de Timber. No falló ‘Kvara’ desde los once metros, recompensado por una primera parte en la que solo el faltó el gol para ser perfecta. El Maradona se encargó de reconocerle su gran trabajo con una sonora ovación cuando fue sustituido.

Volvió a recortar distancias el Ajax con un tanto de Bergwijn tras un más que polémico penalti señalado a Juan Jesús por un agarrón en el minuto 83. Sufrió durante unos minutos el conjunto italiano, que vio cómo se le estaba complicando un partido que tenían en la palma de la mano. Hasta que Osihmen se unió a la fiesta.

El ariete nigeriano saltó al campo con un único objetivo y tras varias ocasiones erradas en las que se desesperó consigo mismo, con el árbitro o con algún compañero, encontró puerta gracias a su incontestable hambre y oficio, que le empujaron a presionar en el descuento como si del primer minuto se tratara. Robó el balón, definió a puerta vacía y cerró definitivamente el partido.

El Napoli volvió a mostrar su mejor versión, sobre todo en la primera parte, siendo un equipo fresco, divertido, que disfruta y entretiene a partes iguales y que ya está clasificado a octavos de final de Champions League de manera más que merecida. Nápoles sigue de fiesta futbolística.

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